Vamos simplemente a detallar de
una manera un poco más precisa y en el marco de lo
planteado por el señor ministro de Economía,
algunas de las reformas, sobre todo las de carácter
institucional, que creemos relevante desarrollar en
un plazo breve. Creemos relevante también
concebirlas como un paquete de reformas que
contribuirán, sin ningún tipo de dudas, a la
confianza, a la estabilidad, a los requerimientos
que tanto empresarios, inversores como trabajadores
y toda la sociedad civil va a estar requiriendo en
un marco de un rumbo consensuado o un rumbo
orientador que esperemos sea compartido por todos.
La reforma tributaria eficiente, equitativa y
tendiente a la producción
En primer lugar un componente central de las
reformas de carácter estructural refiere a los
aspectos tributarios. Permítanme delinear en primer
lugar los objetivos específicos de la reforma
tributaria que, como bien se planteaba, es una
reforma orientada por criterios de eficiencia,
justicia o equidad primordialmente, y consistente
con el estímulo a la inversión productiva. En ese
sentido planteaba recién el señor ministro que la
historia ha llevado a que la constelación de
componentes tributarios que tiene Uruguay hoy no
solamente no acompañe en muchos casos las
necesidades y la facilitación de la inversión
productiva, sino que en muchos casos pueda llevar a
obstaculizarla. No concebimos una mezcla impositiva
que no contribuya a un esquema general de confianza,
estabilidad y que efectivamente facilite la
inversión.
Que facilite la inversión no en términos de ser
dadores a los inversores, sino en términos de tener
reglas de juego claras, como se planteaba, respetar
los contratos, que significa no solamente dejar bien
claros y comprometerse a respetar los derechos de
los inversores, sino que también significa dejar
bien claras y respetar las obligaciones de los
inversores.
Este esquema que tenemos sobre la mesa y sobre el
cual vamos a estar trabajando a partir de este mes
en el MEF en un grupo de trabajo, y que tiene como
norte llegar a una propuesta de articulados de ley
para fin de año, de manera que sea considerado a
nivel parlamentario en los primeros meses del año
que viene, va en el sentido de equilibrar el
componente de impuestos directos e indirectos de la
mezcla tributaria, en un marco en el cual se haga
más eficiente la recaudación tributaria, no en un
marco inspirado por una mayor presión tributaria,
por las razones que el ministro explicaba.
El impuesto a la renta de las personas físicas
Esencialmente estos objetivos de la reforma
tributaria entendemos que van en línea con los tres
pilares principales de la reforma tributaria. En
primer lugar la gradual introducción del impuesto a
la renta de las personas físicas como un componente
central de la reforma y que apunta justamente a ir
en línea con el sentido de equidad de que paguen
más los que más tienen.
Por supuesto que esa introducción debe ser
gradual, en un marco de manejo cuidadoso de las
cuentas públicas, de una necesaria responsabilidad
en el manejo de esas cuentas, que a su vez debe ir
acompañado por un segundo pilar, que es la
revisión y el análisis del conjunto de
exoneraciones y exenciones tributarias que existe
hoy en el país, lo que los economistas llamamos la
renuncia fiscal. Es todo un mapa de exoneraciones
que entendemos probablemente muchas de ellas
mantengan vigencia, pero probablemente algunas no
tengan ya justificación. A los efectos de encarar
este proceso de análisis y elaboración de una
nueva mezcla tributaria se hace imprescindible este
segundo pilar que implica el análisis actual de
todas las perforaciones al sistema tributario que
existen hoy a través de lo que llamamos la renuncia
fiscal.
Obviamente que todos conocemos la complejidad del
sistema tributario hoy. Eso les dificulta la vida a
aquellos que quieren pagar impuestos, les facilita
la vida a aquellos que no quieren pagar impuestos,
pero sobre todo les complica la vida a quienes deben
recaudar los impuestos. La cantidad excesiva de
diversos impuestos que en general pueden tener un
carácter distorsivo y no tienen un rol recaudatorio
ni de contralor cruzado de información, hace que la
labor de los organismos de recaudación se
complique, hace que se abran más posibilidades para
la evasión. Por lo tanto la simplificación del
esquema tributario es el tercer pilar de la reforma
tributaria, apuntando a tener un número reducido de
impuestos que haga consistente la lógica de
eficiencia en el esquema recaudatorio, que apunte a
una mayor equidad y a una simplificación y les
facilite la vida a aquellos ciudadanos que sí
quieren pagar impuestos y a aquellos organismos que
deben cobrarles.
La reforma de los organismos recaudadores
Algo que históricamente no se ha podido lograr
está entre los pilares, ya no de la reforma
tributaria en el sentido de la mezcla de impuestos,
pero sí en la reforma de la administración
tributaria. Por un lado es mejorar, fortalecer,
modernizar los diversos organismos de recaudación,
cada uno por su lado, en particular estamos hablando
de la reforma de la Dirección General Impositiva
(DGI), del mejoramiento del Banco de Previsión
Social (BPS) y de la Dirección Nacional de Aduanas
(DNA).
En particular en el caso de la reforma de la DGI
tenemos planteado en un plazo muy breve la
implementación de la ley de reforma de la DGI, en
las próximas semanas vamos a estar emitiendo el
decreto que fija las pautas que conduzcan a que
podamos salir al mundo a decir que ya no tenemos una
administración tributaria que hace convivir
funcionarios que inspeccionan empresas por un lado y
que trabajan para esas empresas por otro. La
incompatibilidad y la dedicación exclusiva como
ingredientes centrales de fortalecimiento de la DGI
es algo que aspiramos a lograr en un plazo muy breve
a partir de una decisión política muy firme.
El segundo componente de fortalecimiento de
administración tributaria pasa por la creciente
coordinación de los organismos de recaudación y de
los organismos de fiscalización. Ya hemos dado
pasos concretos para tener planes de trabajo
específicos, precisos, entre la DGI, la DNA, el BPS
y además la Dirección General de Comercio y el
Ministerio del Interior. Una facilitación del cruce
de información, de una agenda de fiscalización
conjunta, de capacitación cruzada que permita
detectar irregularidades en cada una de las
inspecciones son elementos cruciales que van a hacer
a la eficiencia de los organismos de recaudación,
de los organismos de fiscalización, tanto en el
sentido de los aspectos impositivos como en el
sentido de las condiciones laborales en las
distintas empresas.
También en términos de contenido de previsión
social está planteado completar la reforma de la
seguridad social y en particular avanzar
rápidamente con el caso de las cajas paraestatales,
en primer lugar la Caja Policial que ya tiene un
proyecto de ley con media sanción en la legislatura
anterior, que deberá eventualmente ser reanalizado
o avanzado, pero que nos permite ubicarnos cercanos
a la definición de ese tema y trabajar sí con un
poco más de tiempo y tranquilidad pero con la misma
firmeza en cuanto a la necesidad de alinear las
prestaciones y las contribuciones a los sistemas de
previsión social en el caso de la Caja Militar y la
Caja Bancaria.
Por supuesto que esto se complementa con el
proceso de mejora en la eficiencia administrativa
del BPS y está sobre la mesa la discusión sobre
los parámetros previsionales y actuariales que
permitan hacer sostenible el proceso de seguridad
social en Uruguay, que como todos saben no solamente
tiene un componente social, ético, sino que
también es un componente central en el manejo de
las cuentas públicas.
Un presupuesto que estimule la mejora en la
gestión pública
Se planteaba que el presupuesto nacional debe ser
la expresión de un programa de gobierno. La
expresión financiera, en particular de las cuentas
del Estado, de un programa de gobierno. Razón por
la cual aspiramos a superar la historia de que el
presupuesto sea meramente un listado de topes de
gasto para las distintas unidades ejecutoras y que
justamente sea un instrumento donde se especifiquen
objetivos, metas a cumplir, evaluación, monitoreo,
y que además esté claramente enmarcado en el
contexto macroeconómico que proyecta la conducción
económica para el mediano plazo.
Ni que hablar que si el presupuesto es meramente
un listado de gastos posibles o de autorizaciones
para gastar, difícilmente pueda constituirse en un
instrumento hábil para procesar incentivos,
estímulos a una mejora en la gestión del Estado,
una mejora en la gestión del sector público. Por
lo tanto aspiramos a hacer del presupuesto un
instrumento más apto, no solamente para enmarcar la
lógica presupuestal dentro de la lógica
macroeconómica, sino además para generar
estímulos y castigos explícitos que contribuyan a
un proceso que necesariamente debe ser gradual, por
las rigideces que implica de reforma del
funcionamiento del Estado.
A nivel del manejo de las estrategias de
endeudamiento, aspiramos a conformar a nivel del MEF
una unidad especializada en el análisis y la
definición estratégica del endeudamiento público.
En general Uruguay no ha tenido una visión
estratégica en cuanto a las características y a la
lógica de endeudamiento del sector público, hemos
estado más bien al golpe de balde en función de
las necesidades por un lado y de las efectivas
posibilidades por otro, pero sería una casualidad
histórica que ese proceso terminara en un esquema
de visión estratégica en materia de plazos, tasas,
monedas, etcétera, en cuanto al endeudamiento
público. Cualquiera que analice actualmente todas
esas condiciones hoy verá que hemos llegado a eso
de manera bastante caótica. La necesidad de tener
una lógica estratégica en esta definición
pensamos abordarla a través de la conformación de
un grupo especializado en ese tema en el MEF, que
obviamente coordinará muy estrechamente con la
labor del BCU como agente financiero del Estado.
Mayor autonomía del BCU
Justamente en materia de BCU, y sin perjuicio de
lo que después va a desarrollar el presidente del
mismo, creemos importante incorporar en este paquete
de reformas lo que tenemos pensado para fortalecer
elementos de credibilidad y sustentabilidad de la
conducción económica. Somos partidarios de una
mayor autonomía del BCU en la que queden bien
especificados sus objetivos y queden los
ingredientes institucionales necesarios para que
esos objetivos puedan cumplirse de manera cabal y
creíble. A su vez eso obviamente va a implicar
redefinición en términos de cómo se designan, en
qué plazos, con qué condicionantes, por ejemplo
los directores del BCU.
El BCU hoy por hoy, como muchas veces dice su
actual presidente, parece el London-Paris, es decir
desarrolla en un piso lencería, en otro zapatería,
tiene múltiples funciones que no son inherentes a
una lógica bancocentralista. Hace la regulación de
los bancos, de los mercados de valores, de los
seguros, de los fondos de pensión, liquida bancos,
es el agente financiero del Estado, se preocupa por
la política macroeconómica... Borda, zurce,
cocina. Aquí la idea es que esto tiene muchos
objetivos que muchas veces entran en conflicto y a
no ser que tengamos directores esquizofrénicos
tenemos un problema, porque cuando los intereses y
los objetivos entran en conflicto es muy difícil
reclamarles a los directores que tomen las
decisiones consistentes con objetivos explícitos.
Por lo tanto, apuntamos a la centralización de la
regulación financiera en el sentido de tener una
lógica global de la regulación de bancos, seguros,
mercado de valores, fondos de pensión que,
justamente para evitar ese conflicto de intereses,
debería tener una institucionalidad que no se
relacionara con el BCU.
Una tercera pata de este asunto refiere a los
mecanismos de resolución de bancos, el
procesamiento de la liquidación de bancos, la
actuación de los fondos de garantía de depósitos,
etcétera, que también entra en conflicto de
intereses con los objetivos regulatorios y las
políticas típicamente bancocentralistas, por lo
cual también aspiramos, en esta reforma
institucional a que estos mecanismos de resolución
de bancos, seguros de depósitos, fondos de
garantía, queden separados, no solamente del BCU
sino también del regulador financiero, y a su vez
perfeccionar estos mecanismos, dado que la
legislación hoy por hoy permite que esta
institucionalidad opere como morgue de bancos,
cuando en realidad pretendemos que opere también
como hospital de bancos.
Vender el Nuevo Banco Comercial pero no a
cualquiera
A título breve, estamos comprometidos a
continuar la mejora en los bancos públicos y
estamos avanzando -en la medida en que las
posibilidades nos lo brindan y verán que será con
la transparencia que el caso permita- el proceso de
venta del Nuevo Banco Comercial, que estamos muy
confiados en que se llevará adelante de la manera
más transparente sobre la base de que queremos
pasar el Nuevo Banco Comercial a manos privadas pero
no a cualquiera. La experiencia de reprivatización
de bancos en el pasado no es la más sana, no es lo
que la sociedad uruguaya visualiza como el óptimo
en ese sentido, y por lo tanto, si bien tenemos
planteado este objetivo, sólo vamos a llevarlo
adelante si estamos seguros de que quien va a
adquirir al Nuevo Banco Comercial tiene las
características y las condiciones como para ser un
banquero en Uruguay.
Ya el ministro desarrolló aspectos relacionados
con la desdolarización como un elemento para
reducir vulnerabilidades e incrementar la confianza
y la credibilidad en la conducción económica y
abrir más margen de utilización de instrumentos.
Por lo tanto este aspecto lo voy a soslayar.
Un último aspecto de reforma que quiero destacar
y que después va a estar también desarrollado en
la presentación de Fernando refiere a que hay
elementos de reforma legal e institucional que
apuntan a este paquete de mejorar el clima de
negocios para la inversión en el país, dar las
garantías del caso a inversores, trabajadores y al
Estado, y en particular vamos a estar trabajando
rápidamente en una revisión de la legislación de
bancarrota que haga que el instrumento de quiebras
en Uruguay no sea meramente un instrumento nominal
que no se utiliza a tiempo, que no se utiliza bien y
que no resuelve problemas. Entendemos que la
legislación hoy por hoy es tan rígida que lleva a
que no se utilice; debemos ir hacia mecanismos de
mayor flexibilidad, como la experiencia
internacional sugiere, a efectos de que permita el
mecanismo de quiebra o bancarrota reestructuraciones
sanas de empresas que son viables económicamente y
que por diversas consideraciones terminan cerrando.
A su vez vamos a estar impulsando y estimulando
la reforma en las empresas públicas con la lógica
de que se preparan sistemáticamente para la
competencia, los marcos competitivos en este sentido
son básicamente inexorables en muchos de los casos
donde participan y por lo tanto necesitamos
elementos regulatorios, elementos de marco
competitivo sólidos y también empresas públicas
sólidas.
En ese esquema también se enmarca lo que vamos a
estar enviando al Parlamento rápidamente, que es un
proyecto de mejora en materia de políticas y
legislación de competencia. En las próximas
semanas vamos a estar enviando al Parlamento una
propuesta, un proyecto de ley referido a la
promoción y la defensa de la competencia tomando
las mejores prácticas internacionales al respecto.
Les agradezco el tiempo. Gracias.