PALABRAS DEL MINISTRO DE ECONOMÍA Y FINANZAS, DANILO ASTORI

Muchas gracias, muy buenas tardes a todos. Les pedimos disculpas por esta pequeña demora, pero el señor Ministro de Trabajo y Seguridad Social estará llegando en cualquier momento para acompañarnos.

Esta es una jornada muy importante para el gobierno, porque estamos comenzando la presentación de lo que consideramos una de las reformas estructurales más importantes que habremos de plantear y realizar.

Yo diría que es, en gran medida, uno de los rasgos diferenciadores más importantes de este gobierno y por eso le concedemos la relevancia que merece; y quisiéramos a partir de hoy contar con la más amplia difusión de la propuesta, pero sobre todo con la más abierta posibilidad de recibir comentarios, reflexiones, aportes, de los uruguayos en su conjunto, porque esta es una propuesta de mucha profundidad y, por lo tanto, merece ser expuesta a los aportes más amplios que quepa concebir en la sociedad uruguaya.

Por eso, es que quiero aclararles que lo que estamos presentando aquí es un borrador, no es una propuesta acabada, aunque sí ustedes van a ver que está definida en sus lineamientos fundamentales.

Es un borrador capaz de recibir esas contribuciones a la que yo hacía referencia hace unos minutos. Un borrador que comienza a exponerse hoy a la consulta pública, como no podía ser de otra manera, en el marco del Compromiso Nacional, integrado por organizaciones relevantes de la sociedad uruguaya; Compromiso en el que hemos presentado lineamientos ya no sólo de la reforma tributaria, como los que vamos a presentar hoy, sino de orientaciones muy importantes de la política económica nacional también, para construir juntos un marco, un contexto, en el cual discutir con mayor precisión y responsabilidad también, de todas las partes y de diferentes sectores de la sociedad uruguaya, que estamos llamados a realizar todos los uruguayos.

Este borrador que tiene definiciones -a nuestro juicio- muy claras, muy importantes también por lo dicho antes, estuvo elaborado por una Comisión en la que recibimos desde aportes importantes de técnicos internacionales, como los que puso generosamente a disposición del Ministerio de Economía y Finanzas el Banco Interamericano de Desarrollo, hasta especialistas profesionales de nuestro país, en particular del Ministerio; complementando esfuerzos desde varios puntos de vista, uno de los cuales es la necesaria coherencia que debe existir entre ésta reforma y otras que se propone realizar el país.

Pero, al mismo tiempo, consistencia o coherencia interna en lo que se podría llamar el sistema tendiente a obtener de la sociedad los recursos necesarios para financiar los gastos del sector público.

Este grupo estuvo coordinado por nuestro Subsecretario Mario Bergara, pero además estuvo integrado por Alberto Barreix, el doctor Leonardo Costa, el Jefe de nuestra Asesoría Tributaria del Ministerio de Economía y Finanzas, David Eibe; Carlos Grau, Gabriel Lagomarsino, Jerónimo Roca y Hugo Vallarino, que son -repito- quienes han elaborado la propuesta que vamos a presentar ahora.

Yo les hablaba recién de consistencia y coherencia, no sólo interna desde el punto de vista recaudatorio en el país, como por ejemplo la que tiene que existir entre la Dirección General Impositiva del Ministerio de Economía y Finanzas y el Banco de Previsión Social; que están involucrados directamente en la administración de esta reforma, sino también con otras reformas que el país y el gobierno en particular se han propuesto realizar, que ya han sido anunciadas, que todavía no están presentadas pero que serán igualmente importantes y pongo el ejemplo de la reforma del sistema de salud.

No puede haber incoherencia entre la propuesta que presentamos hoy y, por ejemplo, el Seguro de Salud que integrará la reforma estructural del sistema de salud que presentaremos el próximo año.

Y por eso hay un lazo, un puente entre esta Comisión y la que habrá de elaborar ese Seguro, desde ya; de modo de asegurar, repito, que hay consistencia entre ambas reformas.

Y con ese criterio fue conformado el grupo que yo acabo de señalar, que es el autor de este trabajo que vamos a comenzar a presentar hoy.

Y si ustedes les parece entonces ingresaremos inmediatamente en las características del sistema, que una vez presentadas pueden ser objeto de preguntas, reflexiones y comentarios de parte de ustedes, aunque también sabemos que la necesaria asimilación de una propuesta de este tipo conduzca necesariamente a una reflexión un poco más detenida y, naturalmente, a un proceso de consulta como decíamos hoy que puede extenderse en el tiempo.

Es nuestra intención, por ejemplo al presentar electrónicamente en las páginas web del Ministerio y de Presidencia esta propuesta, por ejemplo durante todo este mes de noviembre, podamos estar en condiciones de recibir sugerencias, comentarios, opiniones, al respecto de esta presentación.

Vamos a dividir la presentación de estos lineamientos -si podemos atenuar un poco la luz, estaremos agradecidos todos- en tres puntos; vamos a repasar los objetivos y los pilares de la reforma que estamos presentando; los lineamientos fundamentales de la misma y luego la consistencia que existe entre esos lineamientos y los objetivos explícitos de los cuales vamos a partir.

Veamos, entonces, primero los objetivos y pilares de la Reforma: son tres, los hemos anunciado intensa y extensamente durante la campaña electoral y desde que comenzó sus funciones el actual gobierno, el 1° de marzo.

En primer lugar, mayor equidad, mayor justicia tributaria, entendiendo por tal la adaptación entre los gravámenes tributarios y la capacidad contributiva de la población.

En segundo lugar, una mayor eficiencia dada la ineficiencia indiscutible que tiene el actual Sistema Tributario, ineficiencia que medimos en la gran cantidad de impuestos que integran el sistema con escasa capacidad recaudatoria, en primer lugar; y con amplia capacidad de complicación a los agentes de la sociedad uruguaya, en segundo lugar; sin hablar de la injusticia que muchos de ellos también suponen.

Y en tercer lugar, el estímulo a la inversión productiva y al empleo, objetivo fundamental de este gobierno, como también lo hemos repetido intensamente; en materia económica no hay objetivo más importante que aumentar la inversión productiva como camino genuino a la generación de más y mejor empleo; primera necesidad fundamental de la sociedad uruguaya en las actuales condiciones.

En la medida que entendemos que el actual sistema no es un buen estímulo a la inversión y al empleo, nos proponemos con el nuevo conseguir también este objetivo.

De esta manera, tenemos pilares de la Reforma; para alcanzar esos objetivos, los lineamientos que vamos a ver enseguida están asentados en determinados pilares que apuntan directamente a los objetivos a conseguir.

El primero es simplificar una estructura impositiva que es, como ya dijimos, una estructura caracterizada por su ineficiencia y por su alto número de impuestos.

En segundo lugar, la racionalización de la base tributaria, concepto diferente al de simplificación; nosotros podemos simplificar un sistema eliminando impuestos, y de hecho ustedes verán que vamos a eliminar 15 impuestos de los actuales. Pero simplificar por la vía de la eliminación no significa necesariamente racionalizar el sistema tributario, que hoy está perforado por un extenso número de contradicciones, de exoneraciones, de tratamientos diferenciales, muchas veces acumulados por la vía aluvional que no es precisamente la que se necesita para tener un sistema racional.

El cuarto pilar es la introducción del Impuesto a la Renta de las Personas Físicas, que es una de las herramientas que le da personalidad fundamental a este sistema nuevo que estamos proponiendo; y que como también fue dicho se anunció reiteradamente, incluso desde hace mucho tiempo en el país, como parte del Programa de Gobierno del actual Gobierno.

Finalmente, un enfoque dinámico de responsabilidad fiscal; enfoque dinámico que adelanto desde ya, aunque luego lo retomaremos al terminar esta presentación, tiene un significado muy importante.

Ustedes desde ya tienen que saber que nosotros no estamos cambiando el sistema tributario para recaudar más. Ese no es el objetivo del sistema; el objetivo del sistema es el que ya vimos: mayor eficiencia, mayor justicia y mayor coherencia con la inversión productiva, pero no la recaudación.

Pero tampoco se trata de perder recaudación y mucho menos en las actuales condiciones del país, sometido a restricciones y a exigencias fiscales muy severas, como todos ustedes saben.

Más recaudación no, pero menos tampoco.

No obstante, el concepto dinámico de la responsabilidad fiscal implica otra cosa: con perspectiva de futuro. A medida que el país vaya evolucionando y la economía funcione bien, como esperamos, también queremos reducir la carga fiscal, la presión tributaria, en el futuro.

Hoy, no queremos perder recaudación, tampoco ganar. Pero apenas podamos, a medida que evolucione bien la economía uruguaya, queremos ir reduciendo la carga tributaria sobre la sociedad, sobre la producción, sobre el consumo, sobre los uruguayos en su conjunto.

A eso llamamos, como dice ahí, "enfoque dinámico de la responsabilidad fiscal". Un enfoque que hay que ir analizando en las diferentes etapas del desarrollo nacional.

Hoy tiene un significado, mañana tendrá el que acabo de señalarles, ¡y ojalá sea lo antes posible!

Vamos ahora a los lineamientos de la reforma. En primer lugar, como ya adelanté, proponemos eliminar quince impuestos al momento de la vigencia de la reforma. Esto es, apenas comience su vigencia; que, dicho sea de paso, será luego que el Parlamento haga el tratamiento del correspondiente proyecto de ley, que programamos enviar a su consideración el próximo 1º de marzo de 2006, al abrirse el periodo legislativo.

Los quince impuestos a eliminar son: el Impuesto a las Retribuciones Personales; el COFIS; el Impuesto a los Activos Bancarios; el ICOSIFI, que también es un impuesto que funciona en el sistema financiero, como su sigla lo indica; el IMESSA, que es el impuesto específico a los servicios de salud; el IMPEQUE, Impuesto a las Pequeñas Empresas; nos hemos especializado en siglas, siglas raras, dicho sea de paso; el Impuesto a las Comisiones; el ITEL, que es un impuesto a las Comunicaciones Telefónicas que se incorporó en el verano de 2001, si no recuerdo mal, como parte de un ajuste fiscal severo que se realizó en aquellas circunstancias; el Impuesto a las Tarjetas de Crédito; el Impuesto a las Ventas Forzadas; el Impuesto a la Renta de Industria y Comercio; el Impuesto a la Renta Agropecuaria, tal como funciona ahora; el Impuesto a los Pases de los Deportistas; el Impuesto a la Compra Venta en Remate Público; y el Impuesto a los Sorteos y Competencias.

Les adelanto que hay un decimosexto impuesto, que no está aquí, pero que también proyectamos eliminar como parte de una determinada gradualidad que va a tener la transición entre un sistema y otro, y es el Impuesto a la Compra de Moneda Extranjera, ICOME, que pagan hoy exclusivamente las empresas públicas del Uruguay.

Ahora bien, el nuevo sistema se estructura sobre tres bases o pilares. El Impuesto a las Rentas Empresariales, el Impuesto a la Renta de las Personas Físicas y una legislación moderna de tributación internacional. Cuando decimos esto, decimos que pretendemos con esta propuesta que el país se ponga en línea, desde el punto de vista tributario, con lo que están exhibiendo hoy, desde este punto de vista, los países más avanzados del mundo.

Y ya veremos que en materia de detalles de la nueva legislación tributaria que queremos proponer en el país, también estamos tomando como criterio los que dominan en los países avanzados. Y por eso hablamos ahí de legislación moderna, de tributación internacional.

El principio de esta tributación es de fuente territorial. En materia de rentas estamos proponiendo gravar exclusivamente las rentas de fuente uruguaya; esto es, las rentas originadas en territorio nacional, sea por sujetos residentes como por sujetos no residentes. El criterio no es la residencia del sujeto, sino en el origen de la renta.

Muy bien, vamos al Impuesto a la Renta Empresarial, que gravará rentas de empresas y sociedades comerciales, con una tasa general de 25 % sobre la renta neta.

Acá hay dos aspectos a considerar: estamos disminuyendo en cinco puntos el actual Impuesto a la Renta de Industria y Comercio, y el segundo aspecto que estamos gravando rentas netas; esto es, rentas brutas, menos o deducidos los gastos en los que hubo que incurrir para obtener la renta bruta.

Nosotros, junto con esta propuesta, estamos proponiendo un perfeccionamiento de los estímulos a la reinversión y a la inversión de largo plazo, porque uno de los lineamientos fundamentales de esta Reforma, uno de los pilares, de los objetivos, es el de ser coherente precisamente con la inversión productiva.

Entonces, yo les quiero adelantar que estamos proyectando perfeccionar el sistema de beneficios de reinversiones, por varias vías: ampliando el periodo de constitución de la reserva, de los activos fijos, que van a ser objetos de estos beneficios; los activos fijos en los cuales se va a materializar la reinversión; ampliando el conjunto de activos fijos a considerar como parte del estímulo a la reinversión, con lo cual se extiende el universo de los sectores beneficiarios.

Vamos a extender a cinco años la deducción de pérdidas de ejercicios anteriores, a efectos de favorecer básicamente a los emprendimientos de lenta maduración; esto es, de largos períodos de gestación de resultados, de los que el país tiene no pocos buenos ejemplos en este momento.

Ahora bien, a ello vamos agregar: regímenes simplificados en el tratamiento del Impuesto para Pequeñas y Medianas Empresas y contribuyentes agropecuarios; respecto a los cuales queremos señalarles que las rentas agropecuarias tributarán por el Impuesto a la Renta de Actividades Empresariales, en los establecimientos -ahí ponemos grandes, es un adjetivo un poco ambiguo o equívoco- vamos a hablar de los establecimientos con mayor potencialidad de generación de ingresos y de rentas, y ya veremos en la implementación del tributo dónde ponemos el límite si es que hay uno solo, puede haber varios; dejando para las explotaciones de menor poderío la opción vigente que existe hoy, que es la de tributar o por el Impuesto a la Renta o por el Impuesto a la Enajenación de Bienes Agropecuarios, llamado por su sigla IMEBA.

Quiero destacar la existencia de normas que regulen precios de transferencia; esto tiene mucho que ver con lo que adelantábamos hace unos minutos de modernizar la legislación tributaria nacional para ponerla a tono con lo que está en vigencia mayoritariamente en los países más avanzados del mundo desde este punto de vista.

Vamos ahora al Impuesto a la Renta de las Personas Físicas, que estamos presentando hoy, en primer lugar, como un régimen integral que incluye rentas que actualmente no tributan; como todos sabemos.

Hoy tenemos una suerte de seudo-remedo de Impuesto a la Renta que se llama Impuesto a las Retribuciones Personales; que solo gravó durante toda su historia a los salarios y a las pasividades.

Ahora queremos tener algo diferente, queremos tener un Impuesto a la Renta de las Personas Físicas, incluyendo las Rentas que actualmente no tributan.

Esto requiere cambios muy importantes en la administración tributaria, que desde ya estamos comenzando a preparar, no solo por los cambios en la Dirección General Impositiva, que será la responsable más directa de la recaudación de este tributo, sino por la coordinación que existirá entre la Dirección General Impositiva y el Banco de Previsión Social, desde este punto de vista.

Tenemos que desarrollar una cultura tributaria, y esto es de la máxima importancia, aunque yo sé que a veces no es de los temas que más convocan a la reflexión y al debate, una nueva cultura tributaria basada en el principio de solidaridad; que cada uruguayo sea conciente de que tiene un volumen de ingresos en función del cual tiene que contribuir al esfuerzo social, colectivo. Nosotros nos hemos acostumbrado mucho a tratar de evitar impuestos, durante una historia demasiado larga y demasiado llena de malos ejemplos.

Ahora, como uruguayos nos vamos a tener empezar a acostumbrar a que tenemos que contribuir en función de los recursos que ingresan en nuestras posibilidades.

Por eso, una cultura tributaria basada en la solidaridad; en la solidaridad con todos nuestros compatriotas, y en función de la capacidad contributiva que tenemos cada uno de nosotros.

La característica fundamental del impuesto que estamos introduciendo, verdadera base importantísima de esta reforma, es que se trata de un sistema dual, por el cual tendrán un tratamiento diferencial las rentas del capital y las rentas del trabajo. Esto es, el Impuesto a la Renta, que referirá a rentas que vienen de diversos orígenes y que agrupamos en orígenes rentas de capital y rentas del trabajo.

El equilibrio entre objetivos de equidad, ahorro y posibilidades de gestión, tiene que ser una búsqueda permanente para diseñar este tributo dual, de acuerdo a las necesidades de los uruguayos y del país en su conjunto.

Vamos a gravar la renta bruta, excepto aportes jubilatorios, a diferencia del actual Impuesto a las Retribuciones Personales, que como ustedes saben grava hasta los montepíos, grava los ingresos del trabajo brutos, no deduce siquiera los aportes jubilatorios personales.

Nosotros los vamos a deducir en esta propuesta, aunque no vamos a admitir deducciones de otro tipo; entre otras cosas, porque al menos en una etapa inicial de este planteo se puede prestar no solo a dificultades de administración graves, sino a evasiones o elusiones, también importantes, que generarían dificultades que podrían conducir a la frustración de esta experiencia.

Y nosotros no queremos que el Impuesto a la Renta tenga otra frustración histórica en el Uruguay como la que ya tuvo hace varias décadas.

Las rentas de capital, en primer lugar, van a incluir las regalías, los arrendamientos, los intereses de las colocaciones financieras, las ganancias de capital, y similares; cuando hay una suerte de mayor valor por oscilaciones, precisamente, en la determinación o en la valoración del capital y esto origine ingresos de capital para las personas, van a estar sujetas a este impuesto en su capítulo de rentas del capital. La tasa aplicable será del 10 por ciento proporcional; esto es, no vamos a tener franjas ni tramos, ni tasas diferentes. Va a haber una aplicación proporcional del 10 por ciento a todas las rentas del capital, evitando la doble tributación de utilidades y dividendos; me estoy refiriendo ahora al otro impuesto, al Impuesto a la Renta Empresarial.

No habrá doble tributación sobre ninguna renta del capital.

Vamos a exonerar, como ahora, los intereses de títulos de la deuda pública y los resultados de los Fondos de Ahorro Previsional, por razones obvias en las actuales circunstancias del Uruguay.

Y vamos a aplicar una tasa absolutamente beneficiosa de 3 por ciento, no de 10, sino de 3 por ciento a los intereses de depósitos a más de un año en moneda nacional o en unidades indexadas.

Esto se inscribe en una doble finalidad que queremos estimular: primero, la formación de un mercado de capitales en moneda nacional; segundo, las colocaciones a plazo, que a nosotros nos importa mucho para financiar el esfuerzo de la inversión, no depender del endeudamiento, continuar en el proceso de desdolarización de la economía uruguaya, que nos parece un objetivo que debemos compartir todos; y, entonces, establecer este estímulo va en línea con los objetivos que yo acabo de señalar.

En las rentas del trabajo vamos a trabajar con tasas progresionales, no progresivas, a diferencia del actual Impuesto a las Retribuciones Personales que es progresivo; esto es, las tasas que ustedes están viendo ahí se aplican solo por tramos, hasta cinco bases de prestaciones que son aproximadamente al precio actual siete mil pesos uruguayos, porque la base está un poco menos de 1.400 pesos, van a estar exentas todas las rentas del trabajo; esto es, por los primeros siete mil pesos nadie pagará renta de trabajo.

Luego, por los excedentes y en cada tramo, se empiezan a aplicar las tasas que figuran en este planteo: entre 5 y 10 BPC 10 %,entre 10 y 15 BPC 15%, entre 15 y 100, 20%, y más de 100 BPC 25%.

Como ya fue dicho, esto admite la deducción de los aportes jubilatorios personales como única deducción. Pero, reitero, se aplica por tramos, son tasas progresionales no progresivas.

En materia de tributación de no residentes, pero siempre sobre fuentes uruguayas ; esto es, siempre sobre rentas de fuente uruguaya, nosotros vamos a proponer una tasa aplicable de 10% sobre el ingreso bruto; estamos hablando siempre del Impuesto a la Renta de las Personas Físicas. Una exoneración de intereses de títulos de deuda pública y resultados de Fondos de Ahorro Previsional, como ocurre también con los residentes, y una tasa del 3% a intereses de depósitos a más de un año en moneda nacional o en unidades indexadas, como también ocurre con los sujetos residentes.

Vamos ahora al Impuesto al Patrimonio, un impuesto que nosotros queremos se mantenga en el país, porque va a operar una importante función de contralor de la evasión; sobre todo en relación al Impuesto a la Renta.

Este Impuesto al Patrimonio para Personas Físicas va a pagar una tasa diríamos simbólica -como dice ahí- de 0.1%. Y para Personas Jurídicas se mantiene la actual estructura y se extiende al Impuesto a la Renta Empresarial el régimen de imputación del Impuesto a la Renta de Industria y Comercio que existe hoy a las empresas personales. Esto incluye a las sociedades anónimas por acciones nominativas; no incluye a sociedades anónimas por acciones al portador, porque nos interesa estimular la nominatividad.

Esto del régimen de imputación es una suerte -como ustedes saben- en la actualidad de pago a cuenta del Impuesto a la Renta, y vamos a mantenerlo precisamente en el caso que está planteado en esta presentación.

Vamos a la imposición al Consumo, que como ustedes saben está especialmente gravado por tres impuestos: el Impuesto al Valor Agregado; el COFIS (esto es las Contribuciones al Financiamiento de la Seguridad Social), y el Impuesto Específico Interno (el IMESI).

Ahora bien, los dos primeros operan de manera tal que hoy Uruguay está con una tasa básica de gravamen al consumo de más de 26%; porque yo les tengo que recordar que el IVA se liquida también sobre el COFIS, con lo cual la tasa de gravamen al consumo total supera el 26%. Y con una tasa mínima de 17%, superior al 17%.

Teniendo en cuenta este punto de partida, nosotros vamos a proponer una tasa básica de IVA de 21%, lo cual significa disminuir en más de cinco puntos el gravamen al consumo por concepto de IVA y COFIS; el COFIS desaparece como lo dije al principio.

Si pasamos de más de 26 a 21, estamos disminuyendo cinco puntos el gravamen al consumo de la tasa básica.

Y en la tasa mínima, la disminución es aun mayor. La disminución es de aproximadamente siete puntos, o más. Hoy estamos pagando más de 17 y estamos proponiendo pasar al 10% de tasa mínima.

Ahora bien, estamos proponiendo modificaciones de la base imponible manteniendo exoneraciones de un número muy limitado de bienes y servicios.

Como ustedes saben, vamos a trabajar en rigor con tres tasas, con tasa cero que no es lo mismo que estar exonerado; con tasa 10%, tasa mínima; y con tasa 21%, tasa básica.

Como parte de la gradualidad, de la transición de un sistema a otro, también nos proponemos lo antes posible bajar un punto más la tasa básica y llegar a 20% de tasa básica.

Y, naturalmente, a la luz del concepto de responsabilidad fiscal dinámica que expuse al principio, apenas podamos nuestra intención es seguir reduciendo el gravamen al consumo.

En cuanto al IMESI, o Impuesto Específico Interno, queremos ir a una adecuación de estructura gradual, con modificaciones que no impliquen menores niveles de recaudación, a la luz del concepto de responsabilidad fiscal que yo expuse, y previendo tratamientos especiales a tabacos, cigarrillos, combustibles y azúcar. Tratamientos especiales que no van todos en el mismo sentido; son tratamientos especiales; que después si ustedes quieren podemos analizar en el futuro con mayor grado de detalle.

Vamos a un punto que consideramos muy importante. Nosotros estamos cambando profundamente el Sistema Tributario del Uruguay; y nosotros no podemos cambiar profundamente el Sistema Tributario de Uruguay sin aludir a dos características que han estado muy en línea con el anterior Sistema, que son: el Secreto Bancario y las Sociedades Anónimas Financieras de Inversiones.

Entonces, vamos a incluir en estas propuestas algunas que refieren a estos temas.

Desde el punto de vista legal, proponemos mantener los criterios de Secreto Bancario, pero vamos a estimular el levantamiento voluntario del Secreto, con tratamientos fiscales favorables. Y, naturalmente con los límites judiciales que hoy existen, que también se van a mantener; los límites en cuanto a la acción de la Justicia, que como ustedes saben que entre determinadas circunstancias importantes pueden levantar el Secreto Bancario.

Pero además de las normas, vamos a premiar a aquel que voluntariamente levante su Secreto, en particular por razones tributarias; y vamos a proponer prohibir la constitución de nuevas Sociedades Anónimas Financieras de Inversión, de muy mala reputación, como ustedes saben.

Yo no estoy afirmando con esto que todos los negocios o actividades que se realizan bajo la forma o bajo la modalidad de Sociedades Anónimas Financieras de Inversión tengan una mala connotación; no estoy afirmando eso, sí estoy afirmando que este instrumento ha sido usado frecuentemente para actividades intrínsecamente malas.

Por lo tanto, en la medida que no es un instrumento ni relevante, ni mucho menos para el futuro de la economía uruguaya, propondremos liza y llanamente prohibir la constitución de nuevas sociedades; pero con las existentes vamos a proponer que se adecuen al régimen general de sociedades con un plazo máximo que va a vencer en 2010.

O sea, desde la vigencia de la reforma hasta el año 2010, las actuales Sociedades Anónimas Financieras de Inversión tendrán que adaptarse al régimen general para sociedades que aquí estamos proponiendo.

Bien; tampoco podríamos hacer en este país una reforma tributaria en serio sin atacar otro tema caótico que es el de los Aportes Patronales a la Seguridad Social.

Acá tenemos todo tipo de situaciones también resueltas de mala manera, parcialmente, por aluvión, metiendo parches, para conseguir determinados resultados; perdiendo de vista el contexto global de las necesidades de la economía uruguaya.

Tenemos desde gente que paga cero aporte patronal, hasta gente que está pagando veintiséis y medio por ciento, en el caso de las Empresas Públicas; pasando por alguna Intendencia que paga diecinueve, otras que pagan en teoría dieciséis pero no lo pagan. En fin, todo tipo de situaciones que ustedes puedan imaginarse, lo cual no condice con la intención de modificar realmente el Sistema Tributario del país, porque, ojo, esto es parte del sistema tributario, son tributos muy especiales, son tributos que tienen determinadas características y determinadas finalidades, pero son tributos.

Por lo tanto, nuestra propuesta va a ser inyectar equidad desde este punto de vista, eliminar asimetrías sectoriales y establecer en 7,5 por ciento para la industria, el comercio, los servicios y Empresas Públicas no financieras, Empresas Públicas no financieras: UTE, ANTEL, OSE, etcétera, una tasa de aporte patronal de 7,5 por ciento.

Que allí es donde creemos que se establece el corte entre, precisamente, las contribuciones que tiene que realizar cada sector para ingresar en una situación de equidad y precisamente la situación de la que queremos salir. Naturalmente, midiendo todo esto a la luz del interés nacional.

Ahora bien, vamos a buscar un sistema de aportes -que no los tenemos aún definido- consistente con la equidad para el sector agropecuario, que es un sector que tiene connotaciones propias desde este punto de vista y que también ha venido tributando con características propias en materia de aportes patronales a la seguridad social; como también lo tiene la construcción. Y en ese sentido recibiremos con mucho gusto las propuestas y los aportes que se deseen formular al respecto.

Pero la tónica general, el criterio fundamental es empezar a poner un poco de orden en esto: eliminando asimetrías, situaciones excepcionales; y empezando a introducir equidad en todos los sectores de la economía nacional.

Muy bien, vamos a terminar ahora repasando lo que a nuestro juicio es la consistencia entre los lineamientos que acabamos de exponer y los objetivos explícitos de la reforma; esto es, mayor equidad, mayor eficiencia, mayor coherencia con la inversión productiva.

En cuanto a mayor equidad, la mayor equidad la buscamos, la perseguimos a través de tributar sobre todas las rentas y no sobre algunas; estableciendo tasas progresionales -no progresivas- sobre las rentas del trabajo; reduciendo la tasa mínima del Impuesto al Valor Agregado, que es la que paga mayoritariamente la gente de menores recursos, que es la que consume bienes y servicios, precisamente, de amplio espectro, por ejemplo la alimentación, gasto mayoritario de las familias de menores ingresos; y por eso la reducción de la tasa mínima del Impuesto al Valor Agregado tendrá el mismo efecto que un incremento salarial, el mismo efecto. Me estoy refiriendo –repito- en términos relativos, a la situación de la gente que gana menos.

Estamos proponiendo en torno al objetivo de mayor equidad también una revisión de exoneraciones y una ampliación de la base de aplicación del sistema tributario.

Las exoneraciones entrañan frecuentemente mucha injusticia. Sin perjuicio de reconocer que algunas a lo largo de la historia se han justificado, también debemos reconocer que el conjunto de estos tratamientos fiscales favorables no ha sido precisamente justo en la historia del país. Y también con frecuencia ha respondido a capacidades de presión de grupos de la sociedad; algunos con más capacidad de presión han obtenido mejores resultados que otros que no están representados, o que tienen menor capacidad de presión sobre las decisiones de gobierno.

Entonces, revisando todo este sistema y ampliando la base, nosotros creemos que también buscamos mayor equidad.

Y también estamos buscando equidad sectorial. Nosotros siempre hemos dicho -y ustedes lo recordarán- más de una vez, incluso con polémicas internas en el partido de Gobierno, que a nosotros no nos interesa diseñar un sistema tributario pensado en un sector de la economía, cualquiera sea este sector.

Muchas veces me han preguntado: "¿Y qué impuestos ustedes le van a poner al sector agropecuario?"; y yo he contestado: "El sistema tributario del Uruguay no lo vamos a pensar en función del sector agropecuario, sino en función de la economía nacional concebida en su conjunto"; que es como debemos pensarlo.

Por supuesto, que en este caso que yo he puesto como ejemplo, habrá que tener en cuenta sus características específicas para implementarlo en la práctica el sistema, pero no para concebirlo, no para diseñarlo, no para definir sus orientaciones fundamentales.

Por eso hablamos aquí de equidad sectorial de impuestos y aportes; también incluyendo los aportes de la seguridad social que muestran -repito- una situación caótica del país.

El objetivo de mayor eficiencia; bueno, naturalmente con la eliminación de tributos: quince tributos eliminados y un decimosexto que eliminaremos apenas podamos.

Un Impuesto a la Renta de las Personas Físicas que va a estar acorde con la capacidad administrativa, que va a ser muy buena porque ya está demostrando una fuerte potencialidad de renovación y de avances, se ve en las cifras de recaudación. Pero que tenemos que cuidar para no frustrar, por eso no va a haber deducciones de tipo subjetivo en el Impuesto a la Renta Personal , porque originan problemas de administración.

En un futuro, por supuesto que será mejor ir perfeccionando el sistema de Impuesto a la Renta Personal con deducciones de carácter subjetivo, por ejemplo el número de hijos, por ejemplo núcleo familiar; por supuesto que sí, pero en una primera etapa nosotros queremos tener un Impuesto a la Renta Personal que esté acorde y en función de nuestra capacidad de administración.

Tasas liberatorias de rentas de capital; acá hoy estábamos conversando con Mario, quizás esta no sea la expresión más feliz, yo diría retenciones liberatorias; por ejemplo cuando un Banco le retiene a su cliente el Impuesto a la Renta sobre los intereses de un depósito a plazo fijo, libera al cliente de tener que hacer declaraciones, demostraciones, ya está retenido; por ejemplo, cuando una empresa retiene el impuesto que le corresponde pagar a un trabajador por su salario está liberando a ese trabajador de tener que hacer un papeleo complicado y muchas veces ineficientes. Eso es lo que queremos decir con tasas liberatorias de rentas de capital, en este caso aplicado a las rentas del capital.

Vamos a evitar zonas grises, por la generalización que tiene la propuesta de reforma tributaria.

Las zonas grises están muy asociadas a las excepciones, a las exoneraciones, a tratamientos especiales de determinado sector o determinada actividad. Entonces, vamos a ir hacia una eliminación de las zonas grises.

Vamos a corregir por eso las perforaciones del sistema y vamos a promover una coordinación creciente entre los organismos recaudatorios, que incluyen también a la Aduana, que ya está empezando a ser objeto de un análisis pormenorizado para llegar a una reforma profunda de la misma; y a las inspecciones de Trabajo, el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social.

En materia de estímulo a la inversión; en primer lugar, la consistencia con los regímenes de promoción.

Va a haber coherencia total entre el Impuesto a la Renta Empresarial y su tratamiento y el régimen de promoción que contiene la Ley de Inversiones de 1998; que es una muy buena Ley y que pretendemos funcione en la práctica cada vez mejor.

Los principales problemas de la Ley de Inversiones no refieren al contenido de la Ley, sino a su aplicación en la práctica.

Entonces, queremos que nuestro Impuesto a la Renta Empresarial sea consistente con este régimen y con otros que haya en vigencia en el país.

Pero, además, como les dije, estamos amliando los incentivos a las reinversiones, a través del período de reserva de los bienes de activo fijo; a través del número de activos fijos que pueden ser objeto del tratamiento favorable, extendiendo a cinco años la contabilización o la imputación de pérdidas de ejercicios anteriores.

Estamos procurando un combate a la competencia desleal, que a nosotros nos parece es una dificultad importante para la actividad formal, en todos los sectores de la economía; y nosotros entendemos que con esta nueva propuesta vamos a estar compitiendo con mayor eficacia que hasta ahora la competencia desleal.

Vamos a reducir, como ya les dije, el Impuesto a la Renta Empresarial, cinco puntos se van a notar; pasar de 30 a 25 será un impacto positivo para la renta empresarial y su reinversión.

Vamos a cambiar los aportes de modo de promover un mayor empleo y creo que lo vamos a lograr.

Yo creo que en términos relativos, hoy los sectores que generan más empleo productivo en el país son los más beneficiados con esta propuesta de cambio en los aportes patronales a la seguridad social.

Porque hasta ahora son de los pocos sectores que pagaban y que pagaban una cifra superior a la que muchos otros estaban tributando.

Por lo tanto, creo que aquí hay un estimulo a generar mayores fuentes de empleo.

Y, finalmente, vamos a cambiar aportes en Empresas Públicas, de modo de alentarlas en su competencia con las empresas privadas; que hoy pagan mucho menos aportes patronales o no pagan directamente.

Las Empresas Públicas del Uruguay están sometidas a un severo régimen de aportes patronales a la seguridad social, que tienen consecuencias muy importantes sobre sus resultados.

Esto forma parte de un aliento a la competencia de las Empresas Públicas, a su mejoramiento, a su contribución cada vez más importante al desarrollo de la economía uruguaya.

Finalmente, yo creo que tenemos que señalar también en el capítulo de estímulo a la inversión, una imposición diferencial a los intereses que promueve el ahorro de largo plazo y la desdolarización, como ya les dije; pasar de 10% a 3% es un estímulo muy importante, es una diferencia muy importante.

Estamos eliminando impuestos distorsivos, como el IMABA y el ICOSIFI; el IMABA es un impuesto nefasto para la economía uruguaya, es un impuesto al crédito. Estamos eliminando gradualmente las Sociedades Anónimas Financieras de Inversión y esto también es un estímulo a la inversión productiva; porque las SAFI han sido mayoritariamente un refugio de la inversión no productiva, de la inversión financiera.

La reforma establece normas claras y estables favoreciendo la toma de decisiones de ahorro e inversión de largo plazo.

Esto es, con toda esta propuesta estamos también –si ustedes me permiten- intentando marcar un rumbo, un rumbo que no se agote en el corto plazo, un rumbo que le haga saber a todos los empresarios de este país que nosotros queremos plantear reglas claras de juego al respecto, y queremos comprometernos con su mantenimiento.

Vamos ahora a finalizar con algunas consideraciones adicionales: menores tasas, mayor simplicidad, más equidad sectorial y facilidad de contralor, promueven la formalización de la economía y desestimulan la evasión, como ya fue dicho. La equidad sectorial y de fuentes de rentas, facilita la transparencia y reduce perforaciones del Sistema. El enfoque dinámico de la responsabilidad fiscal, en el que puse mucho énfasis, nos conduce a cumplir las funciones del Estado sin congelar el esquema tributario.

Vuelvo a reiterar: no más recaudación, tampoco menos ahora, en el futuro menor presión tributaria, apenas podamos, apenas el país lo vaya permitiendo. Y permítanme que les diga a ustedes que tengo la certeza de que el país lo va a permitir y más temprano que tarde, porque la economía uruguaya está funcionando bien y está generando permanentemente buenas perspectivas para el futuro, en materia de inversión, de crecimiento, de esfuerzo exportador, de resultados en materia de ingresos, de evolución salarial y en definitiva de condiciones de bienestar del pueblo uruguayo en su conjunto.

A medida que los ingresos lo permitan, entonces, eliminaremos más impuestos distorsivos, que los hay, todavía se puede seguir eliminando impuestos; eliminar tributos específicos del sector público, que también se puede hacer; disminuir transferencias de las empresas públicas, no queremos una fiscalidad encubierta en las empresas públicas. Las empresas públicas tienen que ser empresas públicas, tienen que ser empresas, para empezar, no recaudadoras de impuestos, no transferidoras de retenciones impositivas al sector público. Y por eso nos proponemos disminuir las transferencias de empresas públicas, transferencias en las que siempre va encubierto un tratamiento tributario que le hace daño al país, y a la producción en particular.

Y por supuesto, también nos proponemos reducir la tasa básica del IVA al 20% apenas podamos, con lo cual la tasa básica va a estar reducida no en cinco, sino en seis puntos, dada la incidencia del COFIS que estamos eliminando.

La consulta pública supone participación y transparencia en la conformación de las políticas públicas; no queremos hacer una reforma tributaria entre cuatro paredes, no se debe hacer lo que consideramos –esta es una opinión personal- la reforma más importante del actual período de Gobierno; yo creo que esta es la reforma más importante del actual período de Gobierno, no la podemos hacer entre cuatro paredes; la tenemos que hacer en forma transparente y recibiendo las opiniones de todos los uruguayos.

Estamos colgando el documento en esa dirección, en esa Página Web, y estamos esperando aportes de todos hasta el 30 noviembre, al menos por esta vía.

Muchas gracias a todos. Les pido disculpas por lo extenso de esta presentación.



     
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