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Ministerio de Economía y Finanzas

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Astori: Frente a las restricciones fiscales es fundamental extremar la mejora en la calidad del gasto

Seminario Cepal

El ministro de Economía y Finanzas Danilo Astori participó en el XXX Seminario regional de Política Fiscal organizado por Cepal dentro del panel titulado Desafíos de la política fiscal en un entorno de lento crecimiento económico. (5-04-2018)

En su intervención y luego de referirse a la presentación de la secretaría ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcena, y a las exposiciones de los ministros de Hacienda de Paraguay Lea Giménez, y de República Dominicana Donald Guerrero, Astori comenzó expresando que: “me gustaría cambiar un poco el enfoque y ubicar los temas de la realidad fiscal de la región en situaciones un poco más globales que se han venido generando en los últimos tiempos, y que tienen, en mi modesta opinión, una directa influencia sobre lo que estamos discutiendo. Me refiero a los importantes y graves procesos de corrupción que hemos tenido en diferentes circunstancias. Me refiero a los crecientes cuestionamientos éticos que han venido asociados a esos procesos de corrupción, y al impacto que eso tiene sobre la política”, dijo el ministro de Economía.

“Hoy estamos reunidos aquí para hablar de política, no para hablar de instrumentos solamente. Estamos convocados para hablar de política económica y la política económica es, antes que nada, política; política en el sentido abstracto del término, no el sentido partidario”,  señaló Astori.

“Política en el sentido de esa actividad humana, que se practica para intentar transformar una realidad con objetivos elegidos previamente, con una estrategia también seleccionada al respecto y el uso del poder. No hay política sin poder. El uso del poder al servicio de esos objetivos”, subrayó.

“Estos procesos han lastimado seriamente a la política y han contribuido en una medida muy importante a su desprestigio, al ‘son todos iguales’, al ‘no se puede esperar nada de ellos’. ¿Por qué menciono esto? Porque estoy convencido de que el instrumento fundamental de la política económica es el instrumento fiscal, sin ignorar los demás. Pero que pierda prestigio la política y que el principal instrumento de la política económica sea el instrumento fiscal nos conduce a una situación grave, que al menos no recuerdo en la región en tiempos pasados con tanta intensidad. Hay mucha gente enojada”, afirmó el ministro.  

“Todos esos números que aparecen en la pantalla no son números que provengan de las acciones del gobierno, responden a miles de decisiones de sujetos que integran la sociedad, que tratamos de orientar en cierto sentido y que hoy presenciamos, son grupos sociales integrados en una proporción altísima por gente enojada, por gente desconforme.

Lo primero que tenemos que hacer es tomar conciencia de esta realidad.

Y cuál es el punto de partida para detener este prestigio y quienes tenemos responsabilidades públicas contribuir a que no se nos deteriore esta actividad humana fundamental para cambiar un país, para cambiar una sociedad: Es tener una visión estratégica. No puedo dar hoy una visión estratégica de América Latina, pero estoy hablando en la Cepal, que ha trabajado mucho sobre este tema (…), y nos ha dado una orientación, que con matices podemos compartir o no, pero desde la cual tenemos que empezar a luchar contra el desprestigio que se produce desde el área política”, prosiguió Astori.

“Y eso nos exige tener en cuenta los lineamientos estratégicos fundamentales. El crecimiento inclusivo es una parte fundamental de la ecuación por construir, no el crecimiento que derrama –porque el crecimiento no derrama,  hay una larga experiencia que lo demuestra-. Sí el crecimiento que está condicionado por creciente inclusión de nuestras sociedades desde el punto de vista del respeto a sus derechos humanos.

La Cepal nos ha hablado siempre de la importancia de la inserción internacional de nuestros países, de la apertura al mundo,  no necesariamente económica, también política, que incluye defensa de valores y conceptos fundamentales para la condición humana y que también le dan identidad a un país y a una región como la América Latina.

Y nos ha hablado de la calidad, de la apuesta a la excelencia. De la apuesta a la excelencia que tienen que hacer inteligentemente países como los nuestros, que parten de una situación de desigualdad a escala global, que hay que empezar a recuperar, entre otras cosas apostando a la calidad, a la excelencia.

Si tenemos claros lineamientos estratégicos como estos, vamos a tener una base fundamental, no solo para ubicar esos números sin para luchar por ellos. Sabiendo que para llegar a esos números hay gente trabajando con convicción y sobre todo con honestidad. La gente tiene que volver a creer. Los enojados tienen que volver a reflexionar acerca de cómo han sido han sido las historias previas y cuáles son las proyecciones de futuro”, dijo el secretario de Estado.

“Y en este contexto corresponden papeles importantes tanto al sector púbico que tiene responsabilidades importantes en el fortalecimiento institucional, como al sector privado que está llamado a asumir responsabilidades crecientes en la América Latina de hoy, por las restricciones que estamos viviendo.

Hoy el panorama fiscal de América Latina en general está en tensión, y por eso el sector privado está llamado a asumir responsabilidades fundamentales, en el marco de una estrategia como la que veíamos recién.

Partiendo del reconocimiento de esta situación social que estamos viviendo es que podemos empezar a pensar en el papel de la política fiscal desde el punto de vista de sus dos grandes componentes: la política de ingresos y la política del gasto público.

Se ha hablado del sistema tributario como uno de los ejes fundamentales de los ingresos públicos y es correcto. El tema es qué objetivos va a perseguir el sistema tributario que diseñemos para poner en práctica.

En una estrategia de crecimiento inclusivo la equidad no puede estar ausente del sistema tributario, atendiendo a la capacidad contributiva de la población. La eficiencia tampoco puede estar ausente, porque no se trata de tener muchos impuestos, se trata de tener pocos con mucha capacidad recaudatoria. Y al mismo tiempo el estímulo a la inversión.  Estamos pasando por una de las peores épocas de la inversión en muchos países de América Latina. Y me refiero a la cantidad  y a la calidad de la inversión.

Y obviamente un sistema tributario no puede estar diseñado ignorando que hoy necesitamos estimulara más que nunca la inversión. Seguimos con los motores del consumo y la exportación, pero Ia inversión ha caído. Y es necesario recuperarla. Y para recuperar la inversión no podemos dejar de pensar en un sistema tributario que sea coherente con recuperar esa inversión. Allí habrá que tener en cuenta los equilibrios entre los objetivos: no podemos pasarnos de equidad y comprometer la inversión, tampoco podemos pasarnos de estímulos a la inversión y ser muy injustos en el diseño del sistema.

Y al mismo tiempo la coherencia que tiene que existir por un lado además de los objetivos, entre lo que diseñemos como sistema tributario y la capacidad para llevarlo a la práctica. Una administración tributaria no adecuada arruina un sistema tributario. Y es por eso es que la calidad de esta medida fundamental de política fiscal involucra a la administración tributaria, con un protagonismo esencial”, indicó.  

“Recién el ministro Guerrero (Donald, ministro de Hacienda de República Dominicana) y también Lea (Giménez, ministra de Hacienda de Paraguay) hablaban de los nuevos pasos para mejorar la calidad de la administración tributaria y adoptar las mejores prácticas internacionales, para combatir la evasión, la elusión y el crimen organizado, que también forma parte de las realidades en las cuales estamos trabajando. Y la política fiscal no puede ignorar el crimen organizado y el lavado de activos, y a todas las consecuencias que de esos males derivan.

Una larga experiencia mundial indica que el gasto público es más eficiente que los ingresos públicos para construir igualdad, para construir inclusión. El problema es que ese gasto público está muy tensionado. En los últimos tiempos ha habido un crecimiento muy importante del gasto endógeno, del que no se puede disminuir. Y ha disminuido el gasto discrecional, aquel con el que tenemos que trabajar. Ojo, el gasto endógeno ha crecido por buenos motivos: porque tenemos mejores sistemas de salud, y de seguridad social.

Adelanto que América Latina no podrá ignorar transformaciones importantes en el gasto endógeno si es que quiere seguir practicando un gasto público que atienda fundamentalmente las condiciones de vida de los más necesitados. Hoy el margen es cada vez menor. Y por eso necesitaremos reformas muy profundas, en la seguridad social sin ninguna duda y lo menciono en primer lugar.”

“Por eso también habrá que ser muy selectivos con los destinos del gasto público presupuestal y comprometer al sector privado para jugar un papel crecientemente importante en estos temas, como por ejemplo en la creación de capacidad humana, en la creación de capacidad física a través de, por ejemplo, de las modalidades de participación público privada que tienen que ser fuertemente estimuladas por los organismos internacionales correspondientes para que en los países de América Latina se puedan liberar recursos destinados a aquellas necesidades sociales más importantes. Y por eso, también visto desde el punto de vista del gasto, el protagonismo del sector privado tendrá que ser cada vez más importante en el futuro”, subrayó.

“Obviamente la política fiscal será tanto o más eficiente si somos capaces de asegurar tres aspectos muy importantes: orden macroeconómico. No conozco ninguna experiencia en el mundo que haya transformado sosteniblemente una sociedad en el desorden macroeconómico. Qué entiendo por desorden macroeconómico: la inconsistencia entre la política fiscal, la cambiaria, la monetaria y la de ingresos. Esa consistencia entre esos cuatro instrumentos es lo que llamo orden macroeconómico y es una condición fundamental para que la política fiscal logre los objetivos que le asignamos.

En segundo lugar solvencia financiera porque sin ella es muy dificil luchar contra las restricciones fiscales. Es mucho más difícil luchar sin plata, que con plata en el bolsillo. Y por eso el manejo de la deuda asume un rol fundamental para asegurar el papel del instrumento fiscal. En materia de solvencia financiera quisiera mencionar cinco aspectos fundamentales. Nuestros países tienen que estar prefinanciados, tienen que tener liquidez para asegurar compromisos fundamentales por un período razonablemente de futuro. Por ejemplo un año. El prefinanciamiento es una base de generación de confianza para todo el mundo y para acceder a los recursos financieros.

En segundo lugar la diversificación de productos, de monedas y de inversores. América Latina tiene que hacer con la solvencia financiera lo que están haciendo muchos países con los bienes: diversificando, aumentando las opciones. No se puede emitir deuda siempre con la misma moneda, tampoco con los mismos inversores, ni los mismos mercados.

En tercer lugar, desdolarizar las obligaciones, eliminando un riesgo muy importante de futuro, porque la normalización de la política monetaria de Estados Unidos es absolutamente un misterio.

En cuarto lugar la toma de deuda a tasas fijas. Me juego todo a la tasa fija, porque es la eliminación de un riesgo fundamental. Hoy el Uruguay tiene un 95 por ciento de su deuda a tasa de interés fija.

Finalmente la extensión de la duración  del período de la deuda. Es fundamental hacer operaciones que aumenten el período medio de la deuda. Hoy en Uruguay está en unos 14 años aproximadamente”, explicó Astori.

“Y finalizo señalando que el presupuesto no puede ser para los gobernantes un instrumento para que cierren las cuentas. Es un instrumento antes que eso para generar información permanente, para vincular una institución con la otra, para horizontalizar la información, para que todos sepan qué están haciendo los demás.

Eso es calidad del gasto. Como es calidad el sustituir el viejo y querido mito de que todo presupuesto tiene que ser incremental: hago el presupuesto para el año que viene, le di 100 a educación, bueno, le tengo que dar 120. Porque es mucho más importante que el incremento el examinar lo que se hizo, qué resultados se obtuvieron, cómo se pone el foco en esos resultados, qué metas se establecieron, cuándo se revisan, cuándo se modifican y cuándo se establecen compromisos de gestión, asegurando partidas presupuestales que se entregan solamente si se cumplieron los resultados. En esto estamos muy atrasados en muchos países de América Latina. Y cuando se tienen restricciones de cantidad bueno es mejorar la calidad”, finalizó el ministro.